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domingo, 5 de julio de 2009

Let's go jungle!


Hacía mucho, demasiado tiempo, que no me reencontraba con el fabuloso mundo de las recreativas. Un universo de fugaces experiencias de juego condicionado por los elevados costes y la poca durabilidad de las partidas que, actualmente, se ha convertido en un hervidero de ese tipo de gente que tiene por costumbre seguir la senda del bacalao. Sin embargo, si uno elige el día y el momento adecuados, todavía puede experimentar de nuevo aquella sensación añeja, la de entrar en contacto con una máquina que, por momentos, nos traslada a otro espacio-tiempo y nos depara una experiencia integral, dadas sus cualidades periféricamente intrínsecas.

Es el caso de Let’s go Jungle, una recreativa de la madre Sega de la cual no tenía constancia y que, desde aquí, me gustaría recomendar. Partiendo de la base de otros arcades de la compañía, como, por ejemplo, Jambo! Safari o Jurassic Park: The Lost World, Le’s go jungle! Traslada al jugador a la aventura por definición. Una joven pareja se adentra en una isla y, mientras hace un recorrido turístico montada en un jeep, será literalmente acosada por las lindezas de la naturaleza que abundan en la isla. Así, planteado como un shooter on rails, el juego nos sumerge en una delirante partida en la que cruzaremos ríos y valles, sufriendo el ataque de tarántulas asesinas, letales mosquitos o las ya archiconocidas plantas carnívoras. Todo rematado con el clásico estilo visual de Sega, presidido por una exquisita paleta de colores que nos recuerda a cada momento que estamos delante de eso, de un episodio puramente lúdico.

Por otra parte, destaca la presentación formal de la recreativa; una cabina que simula el jeep de los viajantes y que guarda en su interior dos fascinantes ametralladoras que recuerdan más al sistema de control de una nave espacial que a unas simples armas para exterminar bicharracos. Para gozar al máximo del juego, hay que cogerlas a dos manos y dejarse llevar por una acción que se nutre directamente de la vibración y del estruendo que acontecen dentro de esta fantástica cabina.

Si además tienes la suerte de contar con créditos infinitos dado que la máquina está estropeada, como sucedió en nuestro caso, pues la tarde ya está echada.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Un héroe que nunca morirá



Con el reciente lanzamiento de juegos como Sega Rally, Virtua fighter 5 (primero en PS3 y ahora en 360) o Virtua Tennis 3, Sega continúa demostrando su valía como Third-Party, manteniendo intacta la calidad, entrega a entrega, de sus sagas más prestigiosas. Los que tuvimos en su momento alguna consola de Sega no podemos evitar echar una miradita repleta de nostalgia hacia un pasado que nunca volverá. Ecos, destellos, signos, imágenes y un sinfín de sensaciones inundan nuestras mentes mientras sostenemos, una vez más, los pads de Mega Drive, Sega Saturn o Dreamcast. Uno de estos sentimientos, lo evoca el personaje al que hoy quiero rendir homenaje, el gran Setaga Sanshiro.
De él se han dicho muchas cosas. Hay quienes lo consideran un símbolo freak del sector, pero hay otros que ven en su figura la personificación de una compañía, en este caso Sega, que ya en declive luchaba contra viento y marea por sobrevivir en el mercado.
La idea surgió en 1996, época en la que Sega Saturn recibía las continuas estocadas de una Playstation triunfal y emergente. Con la consola sumida en el fracaso absoluto y con el mercado europeo y americano perdidos, el departamento de publicidad de Sega se jugó el todo por el todo, creando una campaña publicitaria agresiva y directa como pocas, que fuera capaz de, por lo menos, salvar la situación de su consola en el país nipón. El protagonista de esta campaña no fue otro que Segata Sanshiro, un extravagante "héroe" con kimono que representaba la fuerza y el poder de Sega. El encargado de dar vida al personaje fue el actor japonés Hiroshi Fujioka y el nombre homenajeaba una película de Akira Kurosawa titulada "Sanshiro Sugata".

Sus anuncios pueden resultar graciosos y estúpidos para algunos, pero en ningún momento se puede negar la osadía y la apuesta bizarra de Sega para subsanar una crisis que, desgraciadamente, se consumó con Dreamcast en el mercado.Por hoy me despido con los vestigios de este superhéroe de baja estofa, que a día de hoy sigue presente en el corazón de muchos segatas.

Aquí va una pequeña muestra de la grandeza de este icono. Larga vida a Segata Sanshiro.