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martes, 12 de febrero de 2008

Un break y volvemos

Les comunico que mañana parto unos días hacia Suiza, país del chocolate y de los relojes, y que hasta mi vuelta, el sillón del jugón permanecerá anclado en este post de fugaz despedida. El reciente y pasado mes, han sido bastante convulsos para la actualización del blog y de ahí que los últimos posts se puedan contar con los dedos de la mano. Ahora bien, cuando regrese prometo retomar el sillón con la normalidad que se merece y continuar hablando de lo que aquí más nos interesa, los videojuegos.

martes, 22 de enero de 2008

Datos preocupantes

Normalmente, acostumbro a pasar por alto las listas de ventas. Las considero aburridas, predecibles y, por qué no decirlo, víctimas de la mano negra que se esconde en cada compañía. Así, no es difícil adivinar que uno de los juegos más vendidos en Japón será una nueva entrega de la saga Monster Hunter o que los títulos deportivos de EA harán estragos en el Reino Unido mes tras mes. Tampoco hay que ser muy astuto para comprender que aquí en España, país donde la película de Garfield es capaz de encabezar la lista de las más vistas en las salas, la cultura del videojuego esté altamente pervertida y llevada a la categoría de infra. No obstante, uno siempre guarda una mínima esperanza para ver una reforma, para detectar que algo está cambiando. Si les comento todo esto no es porque esté de exámenes y haya podido surgir en mí un estímulo con tendencia a lo rebelde, sino por el cabreo, literalmente, que he cogido al ver las cifras de ventas de diciembre relativas al estado español. De la lista sólo se salva por calidad la nueva aventura portátil de Link y el tan difamado Pes 2008 por ser quien es (como de costumbre). Por lo demás un escándalo, oigan. ¿Cómo puede un país aunar semejantes bazofias en ventas durante el mismo mes? es más, ¿cómo pueden venderse los juegos que figuran en la lista estando a la venta maravillas del calibre de Mario Galaxy? por mucho que me lo cuestiono, no logro dar con la clave de este escalofriante enigma. El país de la chistorra y la morcilla, lo llaman. Y es que realmente no me extraña.

Lista de ventas del pasado mes de diciembre (Adese):

1. Más Brain Training (Nintendo DS)
2. WWE Smackdown vs Raw 2008 (PS2)
3. Pro Evolution Soccer 2008 (PS2)
4. Brain Training (Nintendo DS)
5. WiiPlay (Wii)
6. Imagina ser Mamá (Nintendo DS)
7. Training for your Eyes (Nintendo DS)
8. The Legend of Zelda: Phantom Hourglass (Nintendo DS)
9. Mario Party DS (Nintendo DS)
10. Mario & Sonic en los Juegos Olímpicos (Wii)

viernes, 14 de diciembre de 2007

Subjetivismo númerico






Ha sido una semana muy dura. Estamos tan enchufados a esta red de globalización inabarcable denominada internet que cuando nos la quitan, entramos en una especie de agujero negro del cual no divisamos la salida. Pero ya está, basta con la visita de un técnico informático y su posterior y pertinente sablazo para arreglar las cosas. Y digo pertinente porque los informáticos tienen el poder en sus manos, o si más no parecen tenerlo, y aunque nos duela, los terrestres como nosotros tenemos que recurrir a uno de ellos cada vez que la tecnología nos dispara un punch en toda la cara. El caso es que aquí estoy de nuevo para reprender El sillón, que estos días ha estado harto abandonado. Y qué mejor forma de hacerlo que hablando de análisis sin hacer ningún análisis.

Cuando era más joven, cada mes solía llenar las estanterías de mi habitación con revistas de videojuegos de todo tipo. Desde la actualmente deleznable pero veterana Hobby Consolas, pasando por la Superjuegos, Nintendo Acción e incluso la Magazine 64, revista que me encantaba por el desparpajo de sus redactores y por crear una línea alterna al monopolio Hobby Press, pero que terminó sucumbiendo al mercado. No voy a hablarles de revistas, esto ya lo haré otro día, sino de las críticas y en especial de las puntuaciones que éstas otorgan a los juegos que salen cada mes. Ayer comentábamos con Gas Snake que el panorama con relación a la prensa especializada está fatal, y desgraciadamente el problema no es de ahora. La fuerza de la publicidad y la tendencia consumista se han ido imponiendo en detrimento del rigor y de la falsa objetividad que, por lo menos, se tendrían que buscar a la hora de dar cuerda a una publicación. Y la gran arma de todo este entramado es un simple número o dos, dependiendo del medio. Números del 1-10 o del 10-100 que, queramos o no, nos marcan directa o indirectamente en la compra de un videojuego. Porque, no nos engañemos, los videojuegos son más que un simple hobby, casi una forma de vida paralela me atrevería a decir, pero son caros. De ahí que los consumidores nos paremos a mirar con lupa toda compra que vayamos a realizar y nos congratulemos al obtener un juego que pasa del 9 (nos sentimos más machos). Pero qué sucede cuando nos regalan un juego que lleva un 7 por nota? si somos jugadores de toda la vida seguramente nos lo pasaremos y haremos el posible por sacarle las pocas bellezas a relucir, pero muchos más prácticamente ni lo tocarán. Y puede que estemos delante de un buen juego, pero el simple hecho de estigmatizarlo con un 7 ya le condena para siempre. En teoría, la calidad del título se tendría que imponer a la nota pero hoy por hoy la escala de valores está tan sumamente manipulada y desequilibrada que se convierte en una labor difícil. Y no quería hablar de revistas pero al final tendré que citar a una de ellas y, como no podía ser de otra manera, a Hobby Consolas. Una revista que, a parte de sus múltiples contratos publicitarios, ha creado escuela con su sistema de notas, donde un juego que baje del 85 se puede considerar, digo, es un mal juego. Y los lectores de Hobby Consolas eso ya lo saben y están acostumbrados pero no deja de ser triste, permítanme la expresión, de cojones que un videojuego con un 8'5 sea de baja calidad, cuando tendríamos que estar hablando de un juegazo en toda regla. Y no hablemos ya de un juego con un 70, como el caso de Eternal Sonata (leído en un foro de confianza, no piensen mal ahora), que ya clama el cielo.

Tema suspensos.....cuántos juegos "cateados" han visto en una revista de videojuegos? máximo los simbólicos a la par que tristes 4's de Meristation, porque pocos más se ven actualmente. Puntuar al alza es muy fácil pero a la baja es muy diferente, y más cuando te estás jugando la confianza de las programadoras (quién te pasará las betas después?). Con esto me vengo a referir que si estamos bien para poner 9'5's, 8's que echan para atrás y 6's que son sinónimo de calamidad también lo tendríamos que estar para poner 1's y 2's sin casarnos con nadie, porque en el cine bien que se hace y que yo sepa no hay suelta una legión de mercenarios a la caza de Jordi Costa o Mirito Torreiro.

Que conste que, hasta hace bien poco, era partidario de poner notas en los videojuegos y, de hecho, seguiría estando a favor si hubiera un criterio lógico (pero quién lo establece?) que determinara que un juego tal se lleva un 7'5 en gráficos y no un 5 pelado, porque como ya he dicho antes este vicio es muy caro y debemos acertar en las compras si no queremos llevarnos un buen cabreo. La solución, en mi opinión, pasa por abandonar la palabra análisis y suplantarla de una vez por la de "crítica", porque el videojuego ha entrado en una dimensión referencial que debe ser estudiado e interpretado como una obra cultural. Entonces, y a menos que se exponga de una forma clara y justificada, sin romper escalas de valores y estar sujeto a la presión popular, una crítica de videojuegos (que bien suena, oigan) debe presentar ante todo un recital lingüístico que nos ilumine por medio de la palabra y nos haga comprender de una vez de qué estamos hablando y a qué queremos jugar, sin caer en la tentación de mirar números impregnados de subjetivismo mercantil. Porque los números sólo son números.

viernes, 19 de octubre de 2007

I'm not a casual, I'm just a fool



Me gustaría empezar mis andaduras bitacoreras reflexionando un poco sobre el fenómeno casual y las consecuencias que trae de fábrica. Por suerte o por desgracia, vivimos en una sociedad donde el etiquetaje, la estratificación y la selección están a la orden del día, y esto se nota en muchos ámbitos de la vida cotidiana. Tanto es así que hasta el humilde jugador de videojuegos está, desde hace años, sometido a examen por parte de la misma comunidad consolera, a la espera de recibir un calificativo óptimo que lo libre del triste corredor de la muerte que supondría el ser nombrado casual gamer.

Para todo aquel que no lo sepa, un casual gamer vendría a ser un individuo de intelecto nulo que ha entrado en la industria de rebote y que, creyéndose en posesión de verdades absolutas, se cuela en multitud de foros para sembrar el caos e incendiar las mentes cultivadas de algunos jugadores. Fruto de este conflicto, a lo largo de los años se ha ido trazando una línea divisoria cada vez más patente entre el casual, también denominado jugador ocasional, y el hardcore gamer (no piensen mal, que les veo), el jugador regular y experimentado. El hecho no tendría relevancia alguna si no fuera porque el fenómeno casual ha llegado a tales dimensiones que ya contamina a los propios videojuegos. Y me refiero a obras que destilan diversión y que son ampliamente aceptadas por un público mayoritario, como el caso de los Guitar Hero, por citar alguno. Actualmente, si un juego divierte es sólo para casuals, o así lo desean los hardcore's en su afán por destruir a los anticristos del sector. Yo les diría que, por favor, dejen a los juegos en paz, que no tienen la culpa de la imbecilidad que puebla muchos hogares.

El videojuego fue concebido como un producto de entretenimiento y, hasta que no se diga lo contrario, continua siéndolo, y por este motivo hay que defender, siempre que se lo merezcan, a los juegos que mantienen la esencia y la magia de la diversión inmediata. Diferente es el caso de Nintendo con algunos juegos de Wii, como Big Brain Academy, que por divertidos que sean son tan simples y fáciles de desarrollar que se convierten automáticamente en simples generadores de billetes. Hay que abogar, pues, por la diversión, por bailar con el stylus acompañado de los Elite Beat Agents o por marcar en el PES con Messi a velocidades supersónicas sin que te señalen con el dedo. No es más "casual" el que juega poco que el que lo hace a diario y no razona, ni entiende de razones. Las obras que nos está ofreciendo la industria del videojuego en los últimos tiempos merecen un punto y a parte y sería lógico empezar a entenderlas como savias contribuciones a la cultura.

Nadie podrá evitar que "trols" de toda índole penetren en este núcleo, pero esto ha sucedido siempre y seguirá sucediendo. Por tanto, eliminen términos y diviértanse de una vez. De qué manera? jugando a los videojuegos, como no.

Pasen y vean!




Bienvenidos al sillón del jugón, un espacio dedicado única y exclusivamente al mundo de los videojuegos. Si buscan baterías de noticias sobre el sector, se equivocan de lugar, para eso ya están los grandes portales. El sillón del jugón pretende ser diferente; un lugar de análisis, de debate, donde las peculiaridades del espectro videojueguil tomen cuerpo para dar razón de ser a una industria que se expande año tras año.

Siéntense en su sillón, el compañero más íntimo durante las largas tardes de diversión y al que debemos rendir culto, pónganse cómodos y lean, sobre todo lean.